Les comparto tres ejemplos prácticos que nos cuenta la doctora Angeles Molina, Psicóloga.

Veamos algunos ejemplos prácticos:

– El expresarnos con nuestras palmas de las manos hacia arriba puede denotar franqueza. Sin embargo, comunicarnos con las manos en los bolsillos o tras la espalda pudiera indicar que algo se está “escondiendo” o que no se está diciendo todo.

– Aquellas personas que comunican con objetos en las manos tienden a utilizarlos como elemento de seguridad o de poder. Por ejemplo, el tocar con frecuencia el anillo, hablar con un bolígrafo en la mano, sacar y meter el capuchón del mismo,… Igualmente, el tipo de objeto con el que estemos interaccionando dice de nosotros. En el caso del bolígrafo, podría hablarnos de que esta persona en ese momento está utilizando su parte más intelectual.

– Si en una conversación con alguien me cruzo de brazos, puedo estar manifestando mi desacuerdo o que ante lo que estamos hablando me cierro o me incomodo. No es una postura de apertura hacia el otro, sino que mis brazos actúan como barrera y mi cuerpo puede estar manifestando rotundidad, inmovilidad o bloqueo.

 

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