En I de Reyes 19:4-5 encontramos estas palabras.

El profeta Elías «viendo el peligro» se fue lejos. Huyó para estar solo. Deseando morirse.

Dijo: «Basta ya» , deseando morirse. Solo y cansado, sintió rendirse.

Elías estaba solo en el desierto. Y solamente, en su desesperación quería morir.

En ocasiones, podemos ver el peligro alrededor. Problemas, preocupaciones, miedos y temores que nos rodean. Depresión, soledad y cansancio. Donde no vemos más caminos, no vemos solución o no logramos ver una luz que dé esperanza.

Ese cansancio y desesperación, agota y puede incluso robar la energía de desear continuar.

El relato continúa diciendo que el profeta Elías se quedó dormido bajo un árbol . Se había rendido.

Fue aquí dónde un ángel le tocó para despertarlo y le dijo: levántate y come. Y le dio agua y comida. Incluso por segunda vez, Elías volvió a dormirse. El ángel le volvió a despertar y le dijo nuevamente come.

Elías despertó y se sintió fortalecido. Y con energías renovadas vio que las cosas no eran tan malas como pensaba. Se levantó y se puso en acción. Se levantó y caminó hacia adelante. Donde no veía un sendero que seguir, pudo encontrar un nuevo camino.

Si estás en un momento de desesperación o de soledad, si hay problemas que se ven enormes quizás debas tomar un momento para descansar. Un momento para tomar agua y comer. Descansar, hacer una pausa. No mirar un instante el problema, y sólo descansar un rato. Tomar agua, agua de fe que limpie y lave tus temores y miedos. Agua que hidrate tu alma y renueve tu energía. Y comer un poco. Comida para tu mente, comida para tu alma. Alimento positivo y saludable para tus pensamientos y emociones. Y verás que al levantarte otra vez, podrás encontrar un nuevo camino para continuar el viaje.

También, tu que me lees, quiero que sepas que puedes ser el ángel que toque a una persona y le dé agua para tomar y comida en forma de abrazo, una palabra de apoyo sincero. Podrías ser el ángel que transforme la vida y el destino de una persona.

Te sientes mal? Descansa, alimenta tu ser y levántate y continúa adelante. No te rindas aún.

Y tu, que estás mejor… Puedes ser el ángel que cambie las cosas.